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La poca vergüenza de Raúl Castro y sus acólitos


Las declaraciones de Raúl Castro y  alguno de sus empleados, tras la muerte de Orlando Zapata, claman a la justicia para todos.


Y puestos a ser justos, hay que recordarle a Raúl Castro y a sus empleados, esos que ocupan cargos públicos, pagados con dinero del pueblo cubano y que se llaman periodistas o escritores y que se dedican a atacar a todo aquel y aquella, que no comparte pesebre con ellos, ni comulga con ruedas de carro o de molino de piedra, que ellos (los disidentes) y nosotros los hombres libres y de izquierdas, que en su día empuñamos las armas para defender la libertad frente a los tiranos, no somos agentes del imperialismo por el mero hecho de criticar a un gobierno que lo hace mal, que nos tiene sumidos en la miseria, que nos amordaza sin libertad para poder expresar nuestras ideas, que nos encarcela en nuestras propias casas y ciudades, sin poder salir de ellas o del país.

De que revolución estamos hablando?

En que se diferencia de una dictadura?

Cual es la diferencia Raúl Castro?

Cómo puede cubadebate.com presumir de un "Excelente artículo" cuando las barvaridades que en él se dicen sólo contribuyen a hundir más en el fango al gobierno cubano?

Que persona con cuatro dedos de frente, un par de principios bien aprendidos y un mínimo de respeto a la vida ajena, puede decir que:

"Así que la lamentable muerte de Orlando Zapata, un preso común -de largo historial delictivo, en nada vinculado a la política?, regocija íntimamente a sus hipócritas ‘ dolientes’ . Transformado después de muchas idas y venidas a prisión en ‘ activista político’ , Zapata fue el candidato perfecto para la autoejecución.

Esos mercenarios se frotaban las manos con la expectativa de que muriese, pese a los esfuerzos no escatimados de los médicos?, el cadáver de Zapata es ahora exhibido con cinismo como trofeo colectivo.(La negrilla es del autor)

Quién es el mercenario? 

El pagado para defender lo indefendible.?

El que vive y disfruta una posición acomodada a cuenta del Partido.?

El que ve que llega su hora y se retuerce cual rabo de sabandija intentando disimular lo evidente: Está muerto de miedo.

Cuba se merece mejores cubanos.

Este impresentable, es un paniaguado del Estado cubano, un miserable, que ha vivido toda su vida a cuenta del Partido Comunista de Cuba y que se atreve a condenar a aquellos que disienten de sus ideas con tan bajos argumentos... con argumentos pueblerinos, de intelectual de medio pelo.

Pero no le da vergüenza?

No, no les cae, la cara de vergüenza, como no se le cae a la derecha, es decir, a los que se empachan en criticar ellos mismos, por la izquierda.

El hecho, es que un ciudadano cubano, para el que se reclamaba un trato humano y digno, ha muerto reivindicando su derecho a ser tratado como tal, en una cárcel cubana y ustedes le cuelgan el sambenito de delincuente común, agente del imperialismo y contra-revolucionario, entre otras lindezas patrias y se quedan tan anchos, ufanos y llenos de razón.

Así no se gana amigos por la izquierda... y cada día son más escasos.

Algunos están dilapidando la fortuna de la simpatía y el apego, que la revolución cubana se ganó en su tiempo.

La muerte de Orlando Zapata, una torpeza imperdonable del gobierno cuabano





La inexplicable muerte de Orlando Zapata, preso por ponerse en huelga de hambre, pone en evidencia una vez más el respeto a los derechos humanos en Cuba

Es lamentable que el gobierno cubano cometa torpezas de este tamaño, cualquiera que haya vivido una huelga de hambre, sabe que es muy difícil morir a consecuencia de ella, Mahatma Gandi, llevó adelante muchas huelgas de hambre, algunas de ellas en la cárcel y no por ello resultó muerto, hasta que una mano asesina acabó con su vida.

La disidencia cubana ya cuenta con otro mártir, gracias a la torpeza de unos funcionarios serviles, gracias a la ceguera de unos políticos fracasados, en un callejón sin otra salida que la caída de un régimen cada vez más decrépito.

Orlando Zapata no era un agente del imperialismo, Orlando Zapata no era un peligroso delincuente, pero aunque lo fuera, el hecho de su muerte, pone una vez más en evidencia a una Cuba que ha perdido el rumbo y que huye cual alma que lleva el diablo por el camino de la desesperación y el miedo a sus propios ciudadanos.

Los lamentos protocolarios de Raúl Castro de cara a la galería, diciendo que lo lamenta, pero que en Cuba no hay torturadores, no sirven más que para darnos cuenta de lo perdido que se encuentra él y su aparato de gobierno, que más que un gobierno, cada día más, se ve reducido a un aparato de propaganda que sólo se escucha a si mismo.

Todos los medios escritos y todos los de Internet señalan la muerte de Orlando Zapata.

Todos los dedos de todo el mundo señalan al gobierno cubano.

Recibo en este momento un Twitter de Cuba que me dice que en el carro con placa OTB968 llega a su casa de Banes, el pueblo está tomado por la policía, que ha advertido a los vecinos de que no salgan a la calle.

Así, no se hacen las revoluciones.


Publicado en Globedia.com el 24-02-2010